MUY INTERESANTE

Necesitamos:
1 huevo y 2 móviles
65 minutos para llamar de un teléfono a otro.
Montamos algo parecido a lo de la imagen:

Iniciamos una llamada entre los 2 moviles y los dejamos por 65 minutos aprox…
los primeros 15 minutos no pasa nada……
a los 25 minutos el huevo comienza a calentarse….

a los 45 ya está caliente…..

y a los 65 ya estará cocinado

Conclusión: la radiación emitida por los moviles es capaz de modificar las proteínas del huevo… imaginate que puede hacer con las proteinas de nuestro cerebro cuando hablamos por movil……y ya no te digo nada de lo que pasa dentro de nuestro pantalón.

¿INQUIETANTE?, ¿EN QUE ESTADO ESTARÁ NUESTRO LIQUIDO Y BLANDO CEREBRO?

¿SERÁ CIERTO?

Pues todo parece a puntar que estamos en presencia de una leyenda urbana más, respaldada por un simple montaje.Pensemos
Como lo explican en CPI, Las radiaciones de los móviles están habitualmente entre las frecuencias de 850 y 1900 MHz o, lo que es lo mismo, 0,85 y 1,9 GHz (aunque las más usadas son las de 900 y 1800 MHz), lo que las encasilla entre ondas de radio y microondas.

Es muy importante también hacer notar que la potencia emitida cuenta, además de la frecuencia en la que se emite. Un móvil emite menos de 1 W (vatio) de potencia por su antena. Al cabo de una hora de funcionamiento, habrá emitido el equivalente a un horno microondas funcionando durante cuatro segundos. Importante detalle, ¿no? Piensen que aunque 4 segundos de microondas puedan parecerles peligrosos,

a) El teléfono no emite toda la radiación hacia nuestra cabeza. Al menos la mitad se va para el otro lado.
b) No es lo mismo comerse un kilo de chocolate en una hora que en una semana. El tiempo de transferencia de la energía es muy importante. Nuestro cuerpo disipa calor estupendamente…

Lo cierto es, que se han hecho decenas de investigaciones sobre la influencia de los teléfonos móviles sobre la salud de sus usuarios. Hasta ahora, ninguno ha obtenido confirmación. “Esto no significa que no pueda haber consecuencias”. Lo que significa es que si las hay, son demasiado pequeñas como para ser detectadas en estudios de población. Unos efectos como los que propugna esta leyenda urbana habrían sido detectados rápidamente, ¿no creen?